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Una Historia de la Casa General

 

50 a˝os en el EUR: 1961-2011

H. Juan Jesús Moral Barrio - Noviembre 2012
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Presentación

El correr de los días y la a actividad intensa habitual del gobierno del Instituto hacen pasar los hechos como si todos tuvieran el mismo peso y estuvieran en el mismo plano.

Unas bodas de oro dignas de enmarcarse para tantos acontecimientos con marcos de brillantes celebraciones, han pasado desapercibidos y casi sin brillo ni esplendor.

Terminado en 1960, funcionando en 1961, corresponde a 2010-2011, parar el ritmo y la consideración para la reflexión. La reconsideración y la mirada generosa sobre los pasos históricos.

Si queremos resaltar la historia viva de varias generaciones de hermanos que han dejado su impronta en esta casa.

Si queremos recordar los hechos pasados con benevolencia y mirada agradecida.

Si al pasar por el corazón con afecto abierto y generoso honramos a nuestros predecesores, no podemos perder de vista, ni las personas, ni las obras que erigieron.

Algunos de los objetivos sencillos se podrían enumerar diciendo que una memoria, trata de clarificar algunas decisiones y acontecimientos con la perspectiva del tiempo que objetiva el juicio inicial.

Trata a demás de conservar los documentos que tienden a olvidarse, perderse en la memoria y y minusvalorarse.

Preservar los datos del óxido del olvido que es peor corrupción que los producidos por el polvo, la humedad y la deficiente temperatura.

Objetivo importante será agradecer a las personas que hicieron posible la obra y la memoria de lo ocurrido y constituyente de todo lo que aún permanece vivo en la memoria y en la vida de los testigos especialmente de los protagonistas.

Se dispone de medios privilegiados para mantener todos estos objetivos:

* Los documentos, con frecuencia originales, producidos en el lugar de los hechos que se describen
* Hay testigos numerosos con capacidad de contrastar las narraciones que se puedan presentar sobre lo ocurrido.

Las obras y los monumentos están generalmente en pie y con impasibilidad de los deterioros

Si seguimos una narración sincronológica de los acontecimientos los podremos enriquecer y verificar mejor. Los fondos documentales testigos mudos, quieren salir a gritar sus verdades y las de las personas que los produjeron.

 

 

Introducción

Al caer de la tarde, leyendo las noticias del día, pacíficamente sentado en la sala de comunidad, cayó en mis manos este artículo de Messori: ¿Estamos ante el declive de las órdenes religiosas?[1].

“Excelentes ofertas en los últimos años, y también más ofertas en los próximos, para los agentes inmobiliarios romanos, que tienen que ver con los grandes edificios de mérito, de prestigio. A partir del Concordato y luego, con ritmo acelerado, después de la Segunda Guerra Mundial las congregaciones y las instituciones católicas de todo el mundo han construido en Roma sus casas generales.

Algunos han erigido aquí también sus noviciados, seminarios, o sedes centrales ( solo se trata de las órdenes religiosas).

Frecuentemente, no se reparó en gastos, sobre todo en la amplitud de la compra. Dispuestos los edificios como en un parque para proteger la privacidad y la tranquilidad de los religiosos. Los diseñadores y proyectistas fueron, en su mayor parte, del país de origen de las instituciones.

Así es como Roma ha llegado a ser hospedera de un colección de arquitectura mundial (en el mejor y el peor sentido de la palabra), aunque casi siempre invisibles detrás de las puertas, paredes, árboles”[2]

Me puse a pensar las semejanzas, las diferencias de lo que decía Vittorio M. y lo que nos sucedía a nosotros en nuestra casa general.

Lo que eran descripciones externas, muy bien contempladas periodísticamente, me semejaban descritas desde un angular de nuestra finca del EUR o desde la azotea de la torre vecina de la calle Nairobi.

El periodista busca un paralelo drástico entre los invasores históricos de Roma y los desalojos postconciliares del Vaticano II.

Así se atreve a afirmar: “No sólo la secularización, sino también las perspectivas después del Concilio Vaticano II, están realizando silenciosamente lo que hicieron con violencia los franceses del joven Bonaparte, cuando ocuparon Roma. Tras los primeros movimientos de los invasores tenía lugar el violento desalojo de los monjes y monjas con su gran patrimonio inmobiliario, patrimonio que después fue reconstituido, y aún multiplicado, llegando a la cumbre a mitad de los años sesenta, pero que comenzó de improviso el declive”.[3]

Pero Vittorio se adentra en la vida misma de las instituciones como quien conoce el paño y se atreve a definir y comparar:

“Mucho se ha hablado y se habla de la escasez de las vocaciones a la vida sacerdotal, pensando sobre todo en el clero secular el de la diócesis y el de la parroquia, pero se ha hablado menos, al menos en el mundo laico, del imparable declinar numérico de innumerables congregaciones de religiosos y más acentuado aún, si cabe, de religiosas.

Frente a esta disminución, comenta liberalmente, los superiores han reaccionado frecuentemente de modo contrario a cuanto sugiriese la experiencia y el sentido de la fe: en las muchas crisis de la historia, siempre la Iglesia ha afrontado los retos eligiendo el rigor, no el aflojar de las riendas.

¿No sucedió esto cuando la Reforma Protestante que vació la mitad de los conventos de Europa, o en el siglo XIX, cuando la ventada revolucionaria? En el post Vaticano II la adaptación de Reglas y Estatutos para aminorar la ascesis y la disciplina, el aburguesamiento de la vida, donde había sido vida austera, no ha atraído a novicios, deseosos de Absoluto, como todos los jóvenes, y no de compromisos con el espíritu del tiempo.

No es por casualidad que los que han salido mejor parados han sido los monasterios de clausura, que han continuado en proponer una Regla exigente como la tradicional.

Después del éxodo impresionante de la década del 68 al 78 los vacíos no se han llenado, la disminución continúa y la edad media de promedio continúa elevándose”.

La conclusión la aproxima cuando la reflexión la vuelve más y más interna y consecuente.

…”las estadísticas son implacables, y la realidad, con frecuencia, nos ofrece casas de formación transformadas en casas de reposo, que absorben para su mantenimiento muchas de las energías subsistentes. No pasa mes sin que una escuela se cierre; sin que algún convento, aunque histórico e ilustre, no sea abandonado; alguna iglesia no sea entregada a la diócesis, por estar en gran dificultad de personal.

Mientras que alguna casa general de Roma es puesta en venta, para retirarse a lugares menos espaciosos y más económicos”[4]

Aquí las diferencias empiezan a profundizarse y los desvíos tendrían que aclararse.

Las estadísticas que no solo se mantienen, sino que aumentan, si bien desde otro punto de vista y consideración.

Ya no son religiosos todos los integrantes, directivos, responsables… pero los laicos que han ocupado sus lugares tienen el número y los puestos. Tienen las necesidades de formación, de orientación, de mantenimiento y de dirección; de reuniones y de convocatoria…

A partir de aquí apunta a unas conclusiones finales, descendiendo desde lo más alto.

“En una prospectiva de fe nada puede ser verdaderamente inquietante. La Providencia que guía la historia (y tanto más la Iglesia, cuerpo de Cristo) sabe lo que hace:”todo es gracia, para decirlo con el cura de pueblo de Bernanos. La Iglesia no es un fósil, sino un árbol vivo donde siempre hay algunas ramas que mueren mientras otras despuntan y se envigorizan”.[5]

Quien conoce su historia, añade también el comentarista del Corriere, sabe que en ella, bajo el ejemplo del Fundador, la muerte es seguida de la resurrección, frecuentemente de una forma imprevista.

No se olvide que en el primer milenio cristiano había solamente sacerdotes seculares y monjes: todas las familias religiosas han aparecido solo a partir del segundo milenio. Frailes y monjas no existieron durante muchos siglos, dejando pues un recuerdo glorioso y nostálgico; podrían no existir en el futuro (es una hipótesis extrema), o al menos haber cada vez menos y tener menos influencia y peso.

Lo que es cierto es que en cada generación, en muchos cristianos, volverá a encenderse la necesidad de vivir el Evangelio sin glosa, en su radicalidad.

¿Qué rostro nuevo asumirá la vida consagrada para su entero perfeccionamiento personal y al servicio del prójimo?

Ah, el conocimiento del futuro es exclusiva y monopolio del que a través de pobres hombres, guía una Iglesia que no es nuestra Iglesia, sino la suya”.[6]

La conclusión final no tiene pérdida, ni de puntos ni de comas.

La perspectiva de la fe va más allá que nuestros cálculos estrictos de compra-venta. No obstante, pensé que si nadie escribe la historia de lo que va sucediendo, nadie sabrá en las generaciones futuras qué es lo que pasó y cómo se llevó adelante, a pesar de los torpes y resignados pasos en una u otra dirección.

Acometer la historia de los cincuenta primeros años de una casa-institución compleja es una buena tarea especialmente apasionante cuando aún viven los protagonistas.

Las posibles subdivisiones en capítulos cronológicos o temáticos hace que el avance sea más entretenido y vinculante.

 

 

CONTENIDOS

 

Presentación
Introducción

1. Las peregrinaciones de la Casa general
De La Valla a l‘Hermitage- 1825
De l’Hermitage a Saint-Genis- 1858
De Saint-Genis a Grugliasco- 1903
De Nuevo en Saint-Genis- 1939
De Saint-Genis a Roma- 1961

2. La decisión por Roma, 1958
Necesidad urgente: grandes reuniones; Centros internacionales…
La compra de terrenos. La construcción
La llegada. La inauguración
Los acontecimientos

3. Seis Capítulos generales y seis Conferencias generales en Roma: 1967-2009
XVI         -1967                    1ª Conferencia general 1971
XVII       -1976                    2ª Conferencia general 1974
XVIII      -1985                    3ª Conferencia general 1979
XIX         -1993                    4ª Conferencia general 1982
XX          -2001                    6ª Conferencia general 1997
XXI         -2009                    8ª Conferencia general 2011

4. Las Comunidades de la Casa general
Jesus Magíster -Estudiantes en las Universidades de Roma
Adaptaciones y transferencias
Año de Espiritualidad-Año Champagnat-1962
Cursos de actualización y reciclaje-Cursos del Patrimonio (1993)
Canonización de San Marcelino Champagnat
El Jubileo del Año 2000

5. La Casa general, casa de acogida
Beatificación de 47 hermanos mártires
El consejo general
Los Secretariados
Las comunidades
La plena ocupación
Está en venta

6. Conclusiones
Los nombres pasan, las obras quedan



[1]Declive de las órdenes religiosas ¿Es el final de una gran historia? por Vittorio Messori, mercoledì, 31 agosto, 2011, Corriere della Sera.
[2]Idem.
[3]Artículo citado.
[4]Idem.
[5]Artículo del Corriere de la Sera citado.
[6]Idem, Corriere de la Sera.

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